Reducción de huella ecológica, equilibrio climático, innovación verde.
Bolivia es uno de los países más ricos en recursos forestales del planeta. Más del 50% de su territorio está cubierto por bosques, lo que representa cerca de 28 millones de hectáreas con vocación forestal. Esta enorme extensión, ubicada principalmente en la Cuenca Amazónica, constituye un ecosistema vital para el equilibrio climático global: sus bosques actúan como grandes sumideros de carbono, regulan el ciclo hidrológico, resguardan la biodiversidad y sostienen la vida de miles de comunidades locales.
Sin embargo, esta riqueza enfrenta hoy una amenaza sin precedentes. En lugar de ser el motor de una economía forestal sostenible, los bosques bolivianos están siendo degradados por políticas públicas que priorizan la expansión agropecuaria y el extractivismo minero, dejando de lado la oportunidad de construir un modelo de desarrollo compatible con la conservación ambiental y la mitigación del cambio climático.