Reforestación, desarrollo productivo y sostenibilidad económica.
Un aspecto clave del sector es que el 75% de los bosques productivos del país se encuentra bajo administración de pueblos indígenas y comunidades locales. Sin embargo, estos actores enfrentan barreras estructurales que les impiden desarrollarse: carecen de capacidades gerenciales y técnicas, no tienen acceso a crédito, mercados ni infraestructura, y sus productos, aunque representan cerca del 80% de la producción maderera nacional, se comercializan de manera informal y sin facturación.
Esta informalidad impide que las comunidades accedan a beneficios estatales o financieros, perpetuando un círculo de exclusión. Mientras tanto, el mercado interno se abastece en un 65% con madera importada, muchas veces proveniente de zonas deforestadas o sin certificación ambiental. Esto no solo genera pérdidas económicas para el país, sino que contradice los principios de sostenibilidad que Bolivia dice defender.